dimarts, 3 de setembre del 2013

Que No Et Cremen


Dicen, muy acertádamente que en la lucha diaria por transformar tu realidad, ya sea esta la más próxima o la más lejana, se la de tu barrio, tu universidad o tu curro, es una carrera de fondo que más tiene que ver con una Vuelta ciclista a España que con un Maratón en unas Olimpiadas.
En un maratón olímpico hay que trabajar cada día pero la hora de la verdad son tres horas de carrera durante un día, un único día y un único recorrido que decide la posición en la clasificación general. No es aceptable para lxs corredores rendirse durante esos kilómetros, deben apretar los dientes y tirar hasta el final. En cambio en una Vuelta Ciclista la carrera se prolonga durante 20 largos días y otras tantas etapas, una competición que lleva a los ciclistas a tener que estar 4 horas al día en carrera. Tanto esfuerzo tiene sus partes positivas, este tipo de carrera permite fallos, altibajos, ir un día en cabeza, otro en cola, apoyarte en el equipo o apoyar a tus compañeros, todo dependiendo de tu preparación y del tipo de etapa a la que te enfrentes esa jornada. También a mi entender es una competición mucho más exigente que otras sobretodo porque no te puedes rendir, tienes que levantarte de la cama y subirte a la bici tanto el día 1 como el 18, tienen que querer seguir en la bici todos eso días si quieres estar en la clasificación final mientras que un maratonista solo debe querer una jornada.
En la lucha política y social nos ocurre algo que a mi entender se nos asemeja mucho con el ciclismo. Para poder marcar algún punto en esto de cambiar las cosas la lucha debe mantenerse en el tiempo, debemos encontrar esa motivación que nos ayuda a salir al barrio, a la fábrica o a las clases e ir a movilizar conciencias cada jornada. Es necesario encontrar el punto de equilibrio personal que nos permite seguir luchando cada etapa y poder aguantar hasta que acabe la carrera (si es que la carrera de la revolución acaba). No tiene ninguna utilidad estar muy fuerte y ganar las dos primeras etapas si en la cuarta etapa nuestro organismo ya no da de si y va a retirarse de la Vuelta. Así mismo de poco sirve mi ayuda si decido dedicarle 50 horas a la semana a la lucha política durante dos meses pero dejo la carrera al tercer mes por un sin fin de problemas, dificultades, choques, incomprensiones, resistencias, fracasos, en definitiva muchos puertos de montaña y muchas curvas que hacen que nuestra resistencia se vea mermada y al final decidamos rendirnos.
Esto es lo que habitualmente la gente organizada le llamamos "quemarse". Quemar cual cerillas a honestxs y motivadxs militantes en un flujo incesante de entrada y salida de gente luchadora que, por un lado a menudo no sabe medir la intensidad de su participación y que por otra las organizaciones de izquierda y sus dinámicas internas, según me dice mi escasa experiencia, usan recursos humanos quemables a una velocidad inquietante y lo más duro es que parece que es base de la supervivencia de estas organizaciones, aunque este es otro tema.
Hoy me quiero referir a una cuestión personal, militante, individual pero que a la vez es colectiva pues cada decidida militante que se quema y decide bajarse de la "bici" es sin duda un éxito más para el stablishment y el capital y son unos brazos menos para construir la alternativa. Es una tarea personal encontrar el punto de equilibrio que nos permita seguir en la carrera así como encontrar nuestra función más útil en el pelotón.
La única manera de acabar la carrera es que exista pelotón, que exista un equipo de gente, una colectividad que se apoya mutuamente para continuar con la siguiente etapa de la Vuelta, de bien poco sirve un ciclista solitario, incapaz sería de acabar etapas, mucho menos de ganarlas. Lo bueno de que existan mis compañeras de pelotón es que yo puedo ir variando mi intensidad en la carrera, unas temporadas en las que apretamos la marcha cuando viene una huelga general o aminoramos la marcha cuando unas vacaciones permiten disfrutar más de nuestro tiempo libre, incluso que exista pelotón me permite alejarme de él para incorporarme más adelante cuando me haya recuperado. Si ves que pierdes fuerzas o motivaciones para seguir pedaleando busca soluciones para seguir en la bici.
Si todas las dificultades hacen que te quemes para y busca soluciones, apóyate en tus amistades, lecturas, ocio, descanso, incluso puedes parar durante un tiempo indefinido pero busca las soluciones posibles para no abandonar al equipo. Este verano un gran luchador me dijo que un buen ciclista nunca se baja de la bici. Así que encuentra tu ritmo adecuado, aquella marcha que te permita seguir en la lucha sin dejarte sin fuerzas pues más valdrá una ciclista en la carrera llegando la última 20 etapas y que exista equipo a un ciclista que gane 3 etapas y nos abandone en la tercera.
Un pelotón sin ciclistas no puede existir al igual que la izquierda sin militancia no puede existir.


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