diumenge, 29 de desembre del 2013

A Madrid que vamos! 

El próximo día 22 de Marzo con la dignidad por bandera y con la unidad popular como objetivo vamos a tomar Madrid. Una toma de la capital del "reino" que no debería tener ningún precedente en la historia de la ciudad. De forma organizada, con objetivos concretos, con una exigencia clara y nítida vamos a ir a donde esta el poder a luchar por aquello que se nos esta negando, una vida digna de ser vivida. 
Para quien no lo sepa, desde hace varios meses funciona la coordinadora estatal pro-marcha, una plataforma convocada por varias organizaciones entre las que encontramos al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), la Intersindical,, 15M's, Plataforma Afectadxs por las Hispotecas (PAH), Frente Cívico (FCSM), es decir, a mi juicio, entidades con una más que reconocida trayectoria de lucha, coherencia, conciencia, metodologías y apoyo popular. Esta asamblea reflexiona y llega una conclusión, la apremiante necesidad de elaborar estrategias para conseguir una "movilización continuada, unitaria, masiva y contundente".

Más allá de entrar en los motivos que llevan a esa conclusión,  pues hay más que suficientes: paro, precarización de los empleos, recortes, represión, emigración, pobreza, desahucios... La propuesta que sale de aquella reunión es la "Marcha a Madrid" un "acto unitario organizado entre todas las organizaciones y comunidades" consistente en diversas columnas de gentes que saldrán en marcha desde diferentes puntos de la península ibérica para encontrarse en Madrid el Sábado 22 de Marzo. Una convocatoria masiva, una gran movilización a la que se incorporarán las gentes de Madrid y todas las personas que no podrán hacer la marcha pero que irán ese día a la "Meseta". Una toma de Madrid que tiene que ser multitudinaria, masiva y contundente.

A primera vista uno puede pensar básicamente lo que yo pensé a priori, "otra mani, y en Madriz" pero si se ponen ustedes a ojear mejor el planteamiento de la convocatoria y sus convocantes inciales (se están sumando organizaciones de todo el Estado) enseguida verán que esta convocatoria es diferente, tiene que serlo. Ya desde un primer momento el documento que se nos hace llegar pone el acento en algo que muchas gente pareció olvidar hace mucho: la convocatoria, la movilización no es un fin sino que es un medio. El documento plantea objetivos palpables, evaluables, ambiciosos pero con los pies en la tierra. Destacan la necesidad de acabar con el aparente periodo de desmovilización o de "calmachicha" en el que estamos viviendo y que esto solo lo podemos conseguir repensándonos, inventando nuevos instrumentos de acción unitaria que hagan por coordinar y unificar movilizaciones, hacer verdaderamente una marea de mareas que aúne reivindicaciones que tienen su raíz en el mismo problema; este sistema político y económico inhumano.

La propuesta continua hablando de que esta convocatoria esta dirigida para que toda la gente que estamos más o menos organizada trabajemos  de forma conjunta con una lucha concreta para el 22M. Un guiño claro a todas las organizaciones, a todas las personas organizadas a arremangarnos y ponernos a currar más aún en un nuevo frente común en el que la organizaciones no tomen el protagonismo sino sus militancias y poniendo el acento en el reconocimiento del trabajo organizado y militante del día a día. Que capacidad más abrumadora tenemos cuando nos ponemos de acuerdo, con propuestas concretas, con calendarios claros y con objetivos y metodologías más claras aún.

El documento nos anima a todxs a usar consignas claras, a bajar a los barrios, a las calles a hablar con la gente polítizada pero no organizada, la gente de los mercados, de los bares, de los institutos, universidades, conocemos a mucha. Nos invitan a que seamos ambiciosos y ambiciosas, animar a paradxs a salir en una larga marcha hasta Madrid y que seamos listas y prestemos más atención al proceso en su conjunto que no al resultado final. Pero también se apela a nuestra capacidad de seducir, de ilusionar, de motivar, de animar a las personas deprimidas por un sistema que las hace culpables, de convencer que el 22 de Marzo no es ni será una fecha más.

Muchos días de Marcha colectiva que hará que todos los municipios se enteren de la gran lucha por la dignidad del pueblo que se dará el 22 de MARZO.  Una entrada unitaria y masiva de gentes precarias de todos los territorios de la Península en la ciudad que hagan ver que un muerto de hambre en Badajoz poco o nada tiene que envidiarle a un muerto de hambre en Donostia, sabiendo que lo que nos une aqui y allí es nuestra posición de dominados económicos y que las cuestiones culturales que nos diferencian son salvables, negociables y elegibles. Unas reivindicaciones claras y en positivo que nos hacen salir a luchar por algo y no en contra de algo, aunque sepamos en nuestro subconsciente que es lo mismo pero un SI siempre une más que un NO. Recibir la solidaridad del pueblo madrileño que no solo saldrá con nosotros y nosotras a luchar sino que serán las y los anfitriones de lo que tendrá que ser una fecha histórica.

No hay nada más efectivo como vivir estas experiencias políticas con compañeros y compañeras que comparten conmigo una situación socio-económica (de clase vamos). Todo esto genera identificación colectiva y entender que juntos y juntas podemos cambiar esto porque tenemos la soberanía para hacerlo, pacifica y mayoritariamente añado. Lo que en mi pueblo se conoce como conciencia de clase, conseguir que la gente se sienta parte y quiera tomar parte.

Pero es más, si hay que organizar una marcha, comer, dormir, llegar allí, aguantar, etc ... Esto es una meta que exige mucho trabajo colectivo. Reuniones de planificación, Asambleas que decidan, cientos de trabajos concretos que tenemos que hacer para que podamos aguantar, nos exigirá aprender a trabajar en equipo, colectivamente con todas las personas con las que nos identificamos. Aprendemos a entendernos y a saber discrepar, a gestionar nuestra participación, a llegar a acuerdos y a definir mejor la lucha colectiva. Lo que en mi pueblo tambíén se conoce como organización de clase.

Objetivos claros, metodología clara, con ambición pero con los pies en el suelo. Sencillamente revolucionario.

En definitiva tenemos que concienciarnos porque a la vuelta de navidades nos toca ponernos manos a la obra, currar para sumar a cada persona que sabemos que esta indignada, parada, jodida, tenemos que saber seducir para que la gente se empodere para dar un paso adelante y tomar el protagonismo de decir basta y cambiar ya  las cosas. Barrio por barrio, a explicar que lo hacemos por nuestra dignidad como pueblo y que vamos a Madrid a sentarnos y no levantarnos hasta que no pase algo, con propuestas encima de la mesa NO al Pago de la DEUDA ILEGITIMA, DEFENSA DE LOS SEVICIOS PÚBLICOS Y EMPLEO O RENTA SOCIAL GARANTIZADA y que sin ellos, sin ellas no se puede, pero que si vienen...





dilluns, 18 de novembre del 2013

INSTITUCIONALISME I ELECCIONS A LA UV 


La próxima semana, y como ya es tradición todos los noviembres en la Universitat de València, se celebran elecciones para renovar a los y las representantes del estudiantado en los diferentes órganos de toma de decisiones de la UV: las Juntas de Facultad y al Claustro de la universidad. Con motivo de estas elecciones, en el nuevo espacio autogestionado por alumnxs en el campus de Blasco Ibañez denominado Ca L'Estudiantat, se celebra el día 19 un debate que lleva por título "Institucionalisme i Eleccions a la UV" en el que supongo se pone a debate la participación en los órganos de toma de decisiones de la UV. Aunque por razones de peso me será imposible acudir, desearía poder expresar mi opinión para que quien quiera y pueda leerla.
En primer lugar creo que el título del debate ya lleva un posicionamiento inicial, ¿qué significa, o qué entendemos por "institucionalismo"? En un primer momento me fui a consultar al diccionario, no existe una definición para este palabro. Cuando hablamos de institucionalismo en este contexto, yo entiendo que se refiere a organizaciones o personas que centran su actividad en las instituciones, y hablando más llanamente, de sindicatos y movimientos que deciden presentarse a espacios de representación del estudiantado. Ahora bien, el sesgo está en que como no hay una definición para todxs de qué es ser institucionalista, pues todos los que se presentan espacios de toma de decisiones de la UV son institucionalistas. También podría entenderse como institucionalista a quien se constituye como asociación en la UV y aprovecha recursos y beneficios que la universidad ofrece. Lo que a mí me parece evidente es que se usa el término de forma peyorativa, aunque yo crea que nunca será comparable una organización que centra su actividad en lo institucional a aquella que sabe perfectamente para qué usa a las instituciones, pero tanto da, todxs somos tachados de institucionalistas, y se establece claramente una desigualdad valorativa entre quienes lo hacen y quiénes no.
A pesar del sesgo del título del debate sigo queriendo expresar mi opinión.
¿Por qué y para qué entiendo yo que es relevante estar en los órganos de toma de decisiones y por tanto que Acontracorrent (movimiento en el que milito) se presente a las elecciones?
Antes de intentar responder la pregunta debo de hacer dos matices. El primero es que no estar en los órganos de toma de decisiones de una institución no significa no participar de ella. Cada uno y una de nosotras por el hecho de estar matriculados en la UV ya estamos participando y formando parte de la institución, por tanto todxs somos institucionalistas y la única manera de no serlo es no matricularse. Presentarme a un examen, ir a sacar un libro de la biblioteca, ir a una tutoría a negociar con una profesora, ser delegado/a o claustral son diferentes formas de relacionarse con una institución de la que formamos parte. Es difícil no ser institucionalista con este enfoque.
En segundo lugar, ¿se puede ser antisistema participando del sistema? Definitivamente sí. Y esto es un posicionamiento absolutamente personal. Critico la "democracia" que actualmente gobierna la universidad como sistema caduco y estamental que tiene más parecido con el medievo que con el siglo XXI, en el que el estudiantado es a menudo tratado de forma paternalista, se nos desprecia, humilla y se nos trata mucho más como clientela que como miembrxs de una institución relevante como debería ser la universidad. Estamos ante un modelo universitario elitista, en el que ya solamente los hijos e hijas de casas "bien" llegan y en el que las familias más precarias de la clase trabajadora ya tienen vetado absolutamente el acceso o que sencillamente representan una minoría irrisoria. El modelo de enseñanza superior de nuestro Estado necesita ser revisado de arriba abajo, deconstruido y reconstruido.
Dicho esto me centraré en el debate:
Recursos, infraestructuras, voz y apoyo. Cuatro razones claras y concisas de por qué si hay que estar en los órganos de toma de decisiones y por lo tanto presentarse a las elecciones.
Recursos. En nuestra lucha diaria como estudiantes organizadxs por la construcción no solo de un modelo universitario mejor, sino por la construcción de una sociedad mejor en la que dedicamos cada día a desarrollar proyectos, crear organización de base, hacer divulgación, movilización de masas y movilización de conciencias, generar espacios de empoderamiento personal, espacios de formación, espacios en los que aprendemos a menudo mucho más de lo que las propias clases nos enseñan… en todas estas luchas empleamos recursos. Todas aquellas acciones que nos planteamos tras un análisis colectivo necesitan recursos para poder llevarse adelante. De la participación en la institución de la UVEG, de estar presentes en los órganos tenemos derecho a acceder a recursos económicos con los que podemos financiar nuestra actividad diaria. Tenemos derecho a esos dineros, esos dineros salen de los bolsillos de trabajadores, muchas luchas han costado que las organizaciones juveniles y estudiantiles podamos tener financiación pública, ¿por qué vamos a renunciar pues a unos recursos que hacen que podamos organizarnos más y mejor? Mientras estos dineros no condicionen nuestros posicionamientos, opiniones y acciones, y no lo hacen, no veo el problema. El Rector firma esas partidas y en cada claustro hemos echado en cara al Rector las vergüenzas de la universidad, pedido "la cabeza del rector" y boikoteado actos de apertura, el dinero sigue llegando porque tenemos derecho a él tanto como una joven estudiante hija de trabadores tiene derecho a su beca. No hay que dar gracias a nadie, son nuestros derechos.
Infraestructuras. Estar en los espacios de representación estudiantil te garantizar la obligatoriedad de que la universidad tenga que ofrecer gratuitamente infraestructura para desarrollar cualquier actividad que la asociación decida. Yo creo que la universidad tendría que ofrecer sus infraestructuras gratuitamente a las organizaciones independientemente tengan o no representación, sean o no de la universidad. La universidad tendría que estar de cara al pueblo, no de espaldas al pueblo. Esta es la realidad que reprochamos cada día a la dirección de la UVEG, nuestra universidad cobra a las organizaciones que quieren hacer uso de sus infraestructuras; incluso las bibliotecas son de exclusivo uso de la comunidad universitaria, estoy muy en contra pero no por eso dejo de usar la biblioteca. Creo que si la universidad está obligada a cedernos espacios cumpliendo el requisito de tener representación estudiantil hay que aprovechar esta condición. Gracias a esto hemos podido abrir las puertas de la universidad a muchas organizaciones que quieren hacer actividades a la comunidad universitaria y que solo puede hacerse si una organización universitaria media.
Voz. Ciertamente, la voz es la capacidad del estudiantado, el peso del estudiantado en los órganos es irrelevante. Aun poniendo a todxs lxs representantes de estudiantes de acuerdo no tenemos capacidad de condicionar decisiones de las direcciones de facultades o de la propia universidad. Somos obviados y nuestras intervenciones es las juntas y claustros no pueden ser otras que las de patalear, humillar, denunciar, gritar, transmitir mensaje. Es decir, no me siento un incoherente cuando acudo a una reunión del claustro, pues sé que mi voto cuenta prácticamente para nada, pero me subiré al estrado y le echaré en cara al Rector que: dice defender la universidad pública pero que no lo hace, que se tolera la entrada de nazis, que un número creciente de compañeras se quedan fuera de la universidad por no poder pagar, etc. No tiene efectividad real, cierto, pero si tiene importancia simbólica. Y reconozco que no es el único espacio, cualquier lugar y momento es adecuado para encontrar al rector y decirle todo esto a la cara, seas quien seas, pero en este caso (tres veces al año) sabemos que lo tenemos a mano para cantarle las cuarenta, aunque nunca conteste.
Finalmente, el apoyo. Un día de elecciones cada estudiante tiene la posibilidad de dar apoyo al proyecto que crea conveniente, sabiendo que no da ni quita a nadie de ningún poder, que aquí nadie anda cobrando nóminas. Sencillamente, compañeros y compañeras que meten un papel en una urna y deciden apoyar moralmente, simbólicamente y materialmente nuestra lucha u otras. Para nosotras este apoyo una fuente de motivación y energía, no imprescindible, pero sí muy importante.
Sé que cada uno de los argumentos dados tiene su contestación a la contra. Para mí la virtud está en saber centrar los objetivos de la lucha, saber priorizarlos, saber que estar en los órganos tiene una serie de utilidades pero que mi lucha diaria está en la organización, movilización, creación de poder popular y que las instituciones son a menudo un instrumento para la lucha. La virtud para mí está en no dar a las instituciones una importancia mayor de la que tienen, que es poca, pero tampoco renunciar a las utilidades que por derecho tenemos.

dimarts, 3 de setembre del 2013

Que No Et Cremen


Dicen, muy acertádamente que en la lucha diaria por transformar tu realidad, ya sea esta la más próxima o la más lejana, se la de tu barrio, tu universidad o tu curro, es una carrera de fondo que más tiene que ver con una Vuelta ciclista a España que con un Maratón en unas Olimpiadas.
En un maratón olímpico hay que trabajar cada día pero la hora de la verdad son tres horas de carrera durante un día, un único día y un único recorrido que decide la posición en la clasificación general. No es aceptable para lxs corredores rendirse durante esos kilómetros, deben apretar los dientes y tirar hasta el final. En cambio en una Vuelta Ciclista la carrera se prolonga durante 20 largos días y otras tantas etapas, una competición que lleva a los ciclistas a tener que estar 4 horas al día en carrera. Tanto esfuerzo tiene sus partes positivas, este tipo de carrera permite fallos, altibajos, ir un día en cabeza, otro en cola, apoyarte en el equipo o apoyar a tus compañeros, todo dependiendo de tu preparación y del tipo de etapa a la que te enfrentes esa jornada. También a mi entender es una competición mucho más exigente que otras sobretodo porque no te puedes rendir, tienes que levantarte de la cama y subirte a la bici tanto el día 1 como el 18, tienen que querer seguir en la bici todos eso días si quieres estar en la clasificación final mientras que un maratonista solo debe querer una jornada.
En la lucha política y social nos ocurre algo que a mi entender se nos asemeja mucho con el ciclismo. Para poder marcar algún punto en esto de cambiar las cosas la lucha debe mantenerse en el tiempo, debemos encontrar esa motivación que nos ayuda a salir al barrio, a la fábrica o a las clases e ir a movilizar conciencias cada jornada. Es necesario encontrar el punto de equilibrio personal que nos permite seguir luchando cada etapa y poder aguantar hasta que acabe la carrera (si es que la carrera de la revolución acaba). No tiene ninguna utilidad estar muy fuerte y ganar las dos primeras etapas si en la cuarta etapa nuestro organismo ya no da de si y va a retirarse de la Vuelta. Así mismo de poco sirve mi ayuda si decido dedicarle 50 horas a la semana a la lucha política durante dos meses pero dejo la carrera al tercer mes por un sin fin de problemas, dificultades, choques, incomprensiones, resistencias, fracasos, en definitiva muchos puertos de montaña y muchas curvas que hacen que nuestra resistencia se vea mermada y al final decidamos rendirnos.
Esto es lo que habitualmente la gente organizada le llamamos "quemarse". Quemar cual cerillas a honestxs y motivadxs militantes en un flujo incesante de entrada y salida de gente luchadora que, por un lado a menudo no sabe medir la intensidad de su participación y que por otra las organizaciones de izquierda y sus dinámicas internas, según me dice mi escasa experiencia, usan recursos humanos quemables a una velocidad inquietante y lo más duro es que parece que es base de la supervivencia de estas organizaciones, aunque este es otro tema.
Hoy me quiero referir a una cuestión personal, militante, individual pero que a la vez es colectiva pues cada decidida militante que se quema y decide bajarse de la "bici" es sin duda un éxito más para el stablishment y el capital y son unos brazos menos para construir la alternativa. Es una tarea personal encontrar el punto de equilibrio que nos permita seguir en la carrera así como encontrar nuestra función más útil en el pelotón.
La única manera de acabar la carrera es que exista pelotón, que exista un equipo de gente, una colectividad que se apoya mutuamente para continuar con la siguiente etapa de la Vuelta, de bien poco sirve un ciclista solitario, incapaz sería de acabar etapas, mucho menos de ganarlas. Lo bueno de que existan mis compañeras de pelotón es que yo puedo ir variando mi intensidad en la carrera, unas temporadas en las que apretamos la marcha cuando viene una huelga general o aminoramos la marcha cuando unas vacaciones permiten disfrutar más de nuestro tiempo libre, incluso que exista pelotón me permite alejarme de él para incorporarme más adelante cuando me haya recuperado. Si ves que pierdes fuerzas o motivaciones para seguir pedaleando busca soluciones para seguir en la bici.
Si todas las dificultades hacen que te quemes para y busca soluciones, apóyate en tus amistades, lecturas, ocio, descanso, incluso puedes parar durante un tiempo indefinido pero busca las soluciones posibles para no abandonar al equipo. Este verano un gran luchador me dijo que un buen ciclista nunca se baja de la bici. Así que encuentra tu ritmo adecuado, aquella marcha que te permita seguir en la lucha sin dejarte sin fuerzas pues más valdrá una ciclista en la carrera llegando la última 20 etapas y que exista equipo a un ciclista que gane 3 etapas y nos abandone en la tercera.
Un pelotón sin ciclistas no puede existir al igual que la izquierda sin militancia no puede existir.