dilluns, 18 de novembre del 2013

INSTITUCIONALISME I ELECCIONS A LA UV 


La próxima semana, y como ya es tradición todos los noviembres en la Universitat de València, se celebran elecciones para renovar a los y las representantes del estudiantado en los diferentes órganos de toma de decisiones de la UV: las Juntas de Facultad y al Claustro de la universidad. Con motivo de estas elecciones, en el nuevo espacio autogestionado por alumnxs en el campus de Blasco Ibañez denominado Ca L'Estudiantat, se celebra el día 19 un debate que lleva por título "Institucionalisme i Eleccions a la UV" en el que supongo se pone a debate la participación en los órganos de toma de decisiones de la UV. Aunque por razones de peso me será imposible acudir, desearía poder expresar mi opinión para que quien quiera y pueda leerla.
En primer lugar creo que el título del debate ya lleva un posicionamiento inicial, ¿qué significa, o qué entendemos por "institucionalismo"? En un primer momento me fui a consultar al diccionario, no existe una definición para este palabro. Cuando hablamos de institucionalismo en este contexto, yo entiendo que se refiere a organizaciones o personas que centran su actividad en las instituciones, y hablando más llanamente, de sindicatos y movimientos que deciden presentarse a espacios de representación del estudiantado. Ahora bien, el sesgo está en que como no hay una definición para todxs de qué es ser institucionalista, pues todos los que se presentan espacios de toma de decisiones de la UV son institucionalistas. También podría entenderse como institucionalista a quien se constituye como asociación en la UV y aprovecha recursos y beneficios que la universidad ofrece. Lo que a mí me parece evidente es que se usa el término de forma peyorativa, aunque yo crea que nunca será comparable una organización que centra su actividad en lo institucional a aquella que sabe perfectamente para qué usa a las instituciones, pero tanto da, todxs somos tachados de institucionalistas, y se establece claramente una desigualdad valorativa entre quienes lo hacen y quiénes no.
A pesar del sesgo del título del debate sigo queriendo expresar mi opinión.
¿Por qué y para qué entiendo yo que es relevante estar en los órganos de toma de decisiones y por tanto que Acontracorrent (movimiento en el que milito) se presente a las elecciones?
Antes de intentar responder la pregunta debo de hacer dos matices. El primero es que no estar en los órganos de toma de decisiones de una institución no significa no participar de ella. Cada uno y una de nosotras por el hecho de estar matriculados en la UV ya estamos participando y formando parte de la institución, por tanto todxs somos institucionalistas y la única manera de no serlo es no matricularse. Presentarme a un examen, ir a sacar un libro de la biblioteca, ir a una tutoría a negociar con una profesora, ser delegado/a o claustral son diferentes formas de relacionarse con una institución de la que formamos parte. Es difícil no ser institucionalista con este enfoque.
En segundo lugar, ¿se puede ser antisistema participando del sistema? Definitivamente sí. Y esto es un posicionamiento absolutamente personal. Critico la "democracia" que actualmente gobierna la universidad como sistema caduco y estamental que tiene más parecido con el medievo que con el siglo XXI, en el que el estudiantado es a menudo tratado de forma paternalista, se nos desprecia, humilla y se nos trata mucho más como clientela que como miembrxs de una institución relevante como debería ser la universidad. Estamos ante un modelo universitario elitista, en el que ya solamente los hijos e hijas de casas "bien" llegan y en el que las familias más precarias de la clase trabajadora ya tienen vetado absolutamente el acceso o que sencillamente representan una minoría irrisoria. El modelo de enseñanza superior de nuestro Estado necesita ser revisado de arriba abajo, deconstruido y reconstruido.
Dicho esto me centraré en el debate:
Recursos, infraestructuras, voz y apoyo. Cuatro razones claras y concisas de por qué si hay que estar en los órganos de toma de decisiones y por lo tanto presentarse a las elecciones.
Recursos. En nuestra lucha diaria como estudiantes organizadxs por la construcción no solo de un modelo universitario mejor, sino por la construcción de una sociedad mejor en la que dedicamos cada día a desarrollar proyectos, crear organización de base, hacer divulgación, movilización de masas y movilización de conciencias, generar espacios de empoderamiento personal, espacios de formación, espacios en los que aprendemos a menudo mucho más de lo que las propias clases nos enseñan… en todas estas luchas empleamos recursos. Todas aquellas acciones que nos planteamos tras un análisis colectivo necesitan recursos para poder llevarse adelante. De la participación en la institución de la UVEG, de estar presentes en los órganos tenemos derecho a acceder a recursos económicos con los que podemos financiar nuestra actividad diaria. Tenemos derecho a esos dineros, esos dineros salen de los bolsillos de trabajadores, muchas luchas han costado que las organizaciones juveniles y estudiantiles podamos tener financiación pública, ¿por qué vamos a renunciar pues a unos recursos que hacen que podamos organizarnos más y mejor? Mientras estos dineros no condicionen nuestros posicionamientos, opiniones y acciones, y no lo hacen, no veo el problema. El Rector firma esas partidas y en cada claustro hemos echado en cara al Rector las vergüenzas de la universidad, pedido "la cabeza del rector" y boikoteado actos de apertura, el dinero sigue llegando porque tenemos derecho a él tanto como una joven estudiante hija de trabadores tiene derecho a su beca. No hay que dar gracias a nadie, son nuestros derechos.
Infraestructuras. Estar en los espacios de representación estudiantil te garantizar la obligatoriedad de que la universidad tenga que ofrecer gratuitamente infraestructura para desarrollar cualquier actividad que la asociación decida. Yo creo que la universidad tendría que ofrecer sus infraestructuras gratuitamente a las organizaciones independientemente tengan o no representación, sean o no de la universidad. La universidad tendría que estar de cara al pueblo, no de espaldas al pueblo. Esta es la realidad que reprochamos cada día a la dirección de la UVEG, nuestra universidad cobra a las organizaciones que quieren hacer uso de sus infraestructuras; incluso las bibliotecas son de exclusivo uso de la comunidad universitaria, estoy muy en contra pero no por eso dejo de usar la biblioteca. Creo que si la universidad está obligada a cedernos espacios cumpliendo el requisito de tener representación estudiantil hay que aprovechar esta condición. Gracias a esto hemos podido abrir las puertas de la universidad a muchas organizaciones que quieren hacer actividades a la comunidad universitaria y que solo puede hacerse si una organización universitaria media.
Voz. Ciertamente, la voz es la capacidad del estudiantado, el peso del estudiantado en los órganos es irrelevante. Aun poniendo a todxs lxs representantes de estudiantes de acuerdo no tenemos capacidad de condicionar decisiones de las direcciones de facultades o de la propia universidad. Somos obviados y nuestras intervenciones es las juntas y claustros no pueden ser otras que las de patalear, humillar, denunciar, gritar, transmitir mensaje. Es decir, no me siento un incoherente cuando acudo a una reunión del claustro, pues sé que mi voto cuenta prácticamente para nada, pero me subiré al estrado y le echaré en cara al Rector que: dice defender la universidad pública pero que no lo hace, que se tolera la entrada de nazis, que un número creciente de compañeras se quedan fuera de la universidad por no poder pagar, etc. No tiene efectividad real, cierto, pero si tiene importancia simbólica. Y reconozco que no es el único espacio, cualquier lugar y momento es adecuado para encontrar al rector y decirle todo esto a la cara, seas quien seas, pero en este caso (tres veces al año) sabemos que lo tenemos a mano para cantarle las cuarenta, aunque nunca conteste.
Finalmente, el apoyo. Un día de elecciones cada estudiante tiene la posibilidad de dar apoyo al proyecto que crea conveniente, sabiendo que no da ni quita a nadie de ningún poder, que aquí nadie anda cobrando nóminas. Sencillamente, compañeros y compañeras que meten un papel en una urna y deciden apoyar moralmente, simbólicamente y materialmente nuestra lucha u otras. Para nosotras este apoyo una fuente de motivación y energía, no imprescindible, pero sí muy importante.
Sé que cada uno de los argumentos dados tiene su contestación a la contra. Para mí la virtud está en saber centrar los objetivos de la lucha, saber priorizarlos, saber que estar en los órganos tiene una serie de utilidades pero que mi lucha diaria está en la organización, movilización, creación de poder popular y que las instituciones son a menudo un instrumento para la lucha. La virtud para mí está en no dar a las instituciones una importancia mayor de la que tienen, que es poca, pero tampoco renunciar a las utilidades que por derecho tenemos.